El 4 de octubre, dentro de las actividades programadas con motivo de la Semana Europea de la Custodia del Territorio, desde la Asociación Nacra quisimos mostrar la agricultura ecológica como pieza importante de la custodia del territorio.

En concreto organizamos la visita a la bodega y viñedo de Pincelada, una pequeña empresa familiar dedicada a la producción de vino y aceite ecológico ubicada en Morata de Tajuña, en el sur de Madrid.

En la visita fuimos cinco personas. Juan, uno de los socios de Pincelada, nos enseñó primeo la bodega a las afueras del pueblo. Nos explicó el proceso tradicional de elaboración de vino. Aunque hacen pisada de uva, sólo de forma testimonial, en realidad el proceso está mecanizado. La fermentación tiene lugar en tolvas de acero, es una primera fermentación del azúcar de la uva, no se añaden sulfitos ni otros productos químicos. Después, pasa a las barricas donde envejece en temperatura y humedad controlada. Por último es embotellado.

Seguidamente, visitamos el viñedo, la clave de nuestra visita en realidad. Mientras que los viñedos tradicionales son monocultivos en los que no crece nada más que la vid, en el viñedo ecológico de Pincelada encontramos un auténtico ecosistema. Debido a que a recogida de la uva es manual, la disposición de las vides es vertical, lo cual crea un estrato arbóreo ideal para refugio de aves. En el suelo, crece pasto y es el hogar de pequeños animales e insectos que además ayudan al control biológico de plagas.

Nos explicó que la variedad de uva utilizada es local, un tipo de tempranillo, que es la que se venía utilizando en la zona desde hace generaciones, ya que es la mejor adaptada y más resistente, aunque no necesariamente la más productiva.

Los viñedos ecológicos preservan la biodiversidad tanto de especies silvestres como domésticas y ofrecen un producto de calidad y rentable. La agricultura ecológica permite que la población local mantenga su modo de vida y no se pierda la ruralidad de la agricultura. Por otra parte, nos demuestra que no es necesario castigar la tierra para obtener un producto agrícola de forma rentable.

La idea de acercar la agricultura ecológica a través del vino nos pareció mucho más vistosa y agradables que en otros cultivos, por el valor estético y paisajístico de los viñedos y por el interés cultural del producto final.

Aunque la participación no fue la deseada, en parte porque para la visita era necesario desplazarse en vehículo privado, la sensación final fue satisfactoria, también porque pudimos degustar los caldos de Pincelada y comprobar que además de proteger la biodiversidad es un rico manjar.

NACRA

 

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